El Dolor es inevitable, aferrarse al sufrimiento es lo que te impide sanar.

La vida duele, no es nada nuevo y no lo vamos a negar.

Pero el sufrimiento, la pena y el anclaje del dolor es algo a lo que nos aferramos para no dejar marchar.

Por si no me conoces, te diré que he pasado muchos años resistiéndome a soltar ese dolor que me mataba en vida.

De hecho, hubo una etapa de mi vida que me quedé sin andar. Aferrarme a ese dolor sólo empeoraba mi situación.

La incapacidad de sentir mi pierna, se sumaba a el enfado y a la frustración de la falta de comprensión.

Lo que más me mataba era el no saber que me había sucedido y si volvería a recuperarme. Me centraba en un futuro incierto rechazando un presente que era mi realidad.

Y es lo que ocurre, que nos centramos en evitar vivir lo que debemos sanar, convirtiendo ese dolor en un sufrimiento constante sin pasar a la acción.

Nada que tú no hagas, cambiará.

Eso lo aprendí a base de aprendizajes, nadie hará por ti lo que tu no hagas por y para ti.

Te pueden acompañar, facilitar el recorrido, pero si uno no quiere, es imposible soltar el sufrimiento.

Yo me cansé del dolor y de sufrir y ahora acompaño a todo aquel que quiere sanar su vida, encontrando la calma y el equilibrio.

No es un camino fácil, pero es plantar cara a la vida y exprimirla al máximo.

Porqué si yo he podido, tú también puedes.

Si estas cansada de sufrir, te acompaño a comprender tu dolor, devolviéndote todo el amor que eres.

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