La consciencia esta entrando en mi cuerpo material haciendo un viaje etéreo sin saber a donde, ni cuándo tengo que parar.

Pero ahora mismo me da igual la parada, el viaje es lo que necesito, hacer las paces. Necesito tiempo, que no es tiempo material, sino tiempo de asimilar, mi vida. Mis cambios. Mi yo. Mi parte de mi, más brillante y única que hay, que siempre ha estado ahí. No sé poner palabras a lo que mi alma me grita. A lo que mis ojos me muestran. A lo que mi cuerpo me habla. La cabeza, que creo haber desconectado por fin, de esa materia gris que nubla mi sentir.  Ya que al final, estoy en un viaje del que no quiero despertar, del que quiero aprovechar cada uno de los momentos e instantes vividos, para poder llevarlos a un plano donde contar historias y cuentos, de un lugar lejano llamada Tierra. Llamado hogar. Llamado estancia material, reflejada en el universo como una cápsula del tiempo. Donde es, tan efímero y rápido a la vez, que da igual estar uno que mil años, cinco que cinco mil quinientos, ya que TODO, es el mismo instante.

Amor en mi, en ti.
Amor en todo aquello que existe y tiene vida, tiene alma, es un Ser.

Cuerdas temporales, hechas ovillos, donde tejer historias para contar a las almas jóvenes que han de venir, a vivir este maravilloso juego de la vida. Que alegría, que gozo y que ilusión poder reencontrarme, al final con todos y cada uno de mis YO temporales perdidos en etapas, en nudos de telares construidos con amor, tejiendo cada puntada hecha realidad para llegar a conocer un único hilo que maneja la vida, aquí en esta existencia, aquí en la Tierra. Que increíbles seres luminosos somos, cómo no habernos dado cuenta antes de toda la grandeza que se encuentra en el suspiro de la vida. En el abrir y cerrar, del ojo de un gorrión que revolotea por placer, que se baña en la ilusión y regocija en el vuelo de la libertad.

Un abrazo de Luz.

 

Jessica 💜

·El Lenguaje del Alma·

 

 

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