A pocos días de cerrar 2025, siento que el calendario no solo cambia de número, cambia de piel.
Como la serpiente que se desprende de lo que ya no le pertenece, este año nos ha pedido soltar y lo ha hecho con sabiduría antigua.
Han caído máscaras y en esa caída,
hubo confirmación:
la verdad se sostuvo con firmeza, limpia, intacta.
Los días caen como las últimas hojas de un árbol que suelta para volver a florecer.
Qué hermoso es comprenderlo:
soltar no es perder, es hacer espacio.
Espacio
para la calma,
para lo auténtico,
para lo que sí vibra.
Se va el ruido que aleja,
que exige, que confunde
aquel que contamina con palabras vacías.
Y en ese silencio vuelve lo esencial:
el amor que no impone,
el amor que no manipula para Ser,
el amor que no necesita demostrar nada
porque ya es.
He visto el renacer de la Luz
como una estela de fuego ardiente
que galopa surcando el océano
y, a su paso, deja la mar en calma.
Una fuerza suave y poderosa
que se lleva lo que pesa,
lo que no es, lo que ya cumplió su ciclo.
Y en ese movimiento,
regresamos a casa
al corazón
donde habita la pureza
donde la verdad no grita
y la Luz no se esconde.
La luz y la verdad caminan en calma,
porque su morada es el corazón
y cuando está alineado,
se vuelve faro.
2025 ha sido un año de transformaciones profundas, de reencontrarme con seres maravillosos que mi alma recordaba, de hacer las paces con mi libertad en todos sus sentidos y de seguir caminando con coherencia, con verdad, con ternura hacia mí.
Doy gracias por todo lo vivido,
por cada giro que me trajo de vuelta a lo real,
por cada puerta que se abrió
cuando me atreví a escuchar
el latido de mi corazón.
Y gracias a ti que regalas un instante de tu tiempo, de tu vida, para leerme.
Gracias por tu amor, por tu presencia,
por caminar conmigo
en este lenguaje del alma
donde nos encontramos porque la luz
reconoce a la Luz.
Que 2026 llegue como una caricia luminosa
con la fuerza de Ser amor verdadero.
Que renazca el cristo interno
siendo esa chispa sagrada,
esa conciencia viva
en cada gesto, en cada elección,
en cada mirada.
Que la verdad sea nuestra casa
y el amor, nuestro camino.
Feliz vida, amores.
Gracias por Ser y por estar.
Continuamos caminando
Recordando el amor en cada alma
Jessica y Gorka 💜⚜️
Acompañantes del Ser








