Aprendimos a vivir conteniendo el llanto,
como quien aprende a respirar bajo el agua.
Desde muy temprano entendimos
que sentir era peligroso,
que mostrar el temblor del alma
podía dejarnos desnudos.
Así empezamos a guardar lágrimas
en el fondo del corazón,
como un instinto de supervivencia.
Porque para seguir adelante,
primero tuvimos que endurecernos.
Caminamos la vida con el pecho cerrado
y la mirada firme.
Sonreímos cuando el mundo lo esperaba,
mientras por dentro se acumulaban
mares sin nombre.
Nadie nos enseñó qué hacer
con tanto sentir, solo cómo seguir.
Y en ese seguir,
el dolor se volvió un lenguaje silencioso
que todos hablamos,
aunque finjamos no entenderlo.
Esa es la herida que nos une como humanidad:
la de haber aprendido a callarnos.
Pero el alma no nació para el encierro.
Un día, cuando el peso se vuelve insoportable,
algo se quiebra suavemente.
Una lágrima que cae
el cuerpo se queda mudo
y el alma, comienza a recordar.
Recuerda que llorar es la magia antigua
de regresar a uno mismo.
Cada lágrima es energía en movimiento,
una verdad que se desprende,
un nudo que se desata
después de años de soledad.
Entonces lo invisible se vuelve milagro.
Descubres que
eres emoción antes que forma,
vibración antes que nombre.
Que lo más real de ti
nunca fue lo que mostraste,
sino lo que sentiste en silencio.
Y comprendes que no estás solo:
en cada pecho late
la misma tormenta contenida,
el mismo anhelo de descanso.
Empiezas a dejarte sentir sin pedir permiso.
Las emociones ya no te atraviesan
como un castigo, sino como una guía.
Las bailas, las escribes,
las ofrendas al mundo en forma de creación.
El dolor se transmuta.
La energía estancada encuentra salida.
Y algo dentro de ti, se libera.
Ríes con todo tu cuerpo.
Lloras con todo tu Ser.
Ya no te abandonas.
Te miras con la ternura
que antes le negaste al niño
que aprendió a callar
para ser amado.
Y al final, cuando el círculo se cierra,
lo comprendes todo:
esa historia que creíste leer
siempre fuiste tú.
Tú, cruzando la vida
con lágrimas guardadas en el corazón,
aprendiendo que soltarlas no te rompe…
te vuelve a ti.


No lo olvides, No te olvides.
Jessica y Gorka 💜⚜️







