Gaia atraviesa una profunda remodelación energética, impulsada desde planos de rescate que buscan transmutar las energías errantes aún alojadas en sus entrañas.
Programas antiguos se disuelven, estructuras invisibles se mueven y nada queda intacto.
Todo está siendo llamado a recordar su origen.
La energía entrante atraviesa a todos los seres vivos, despertando la memoria de lo que somos.
El Sol enciende su pulsar y emite llamaradas que nos atraviesan por igual, provocando cuerpos saturados de energía que buscan un centro, un eje desde donde sostenerse.
Esa sensación de desborde
no es error: es ajuste.
Los animales, con su sabiduría silenciosa, desbordan energía para amortiguar el desajuste humano, tejiendo un manto de magia elemental que sostiene lo que hemos olvidado cuidar.
Mientras tanto, las mentes dispersas y densificadas generan oleajes de ruido que abren paso a la distorsión, donde el bajo astral encuentra terreno fértil.
Algo profundo nos llama a regresar a la esencia, a deshacer creencias heredadas que nos alejaron del amor verdadero.
Hoy podemos elegir conscientemente la frecuencia desde la que queremos vivir.
Nadie vendrá a salvarnos,
porque seguir esperando
es seguir entregando el poder.
No hay dioses externos
ni maestros que sustituyan tu camino:
hay cuerpo, experiencia y corazón.
Son tiempos en los que
el silencio se vuelve medicina.
En la soledad germinan las raíces de tu semilla, penetrando la oscuridad interna
para reclamar verdad.
El cuerpo habla, aunque la mente
no siempre alcance la claridad
que el corazón intenta ofrecer.
No desesperes.
Continúa caminando.
Tu brújula interna está siendo recalibrada
para alinearte con la fuente universal.
El equilibrio no es un destino,
es una práctica diaria.
Volver al centro es tan simple y tan profundo como respirar. Inhala presencia. Exhala peso.
Ámate también en la oscuridad,
porque allí sigue latiendo tu Luz.
Ten paciencia contigo:
la vas a necesitar…
y también, te transformará.
No lo olvides, No te olvides.
Jessica y Gorka 💜⚜️









