Estamos transitando un tiempo
en el que la vida susurra
más fuerte que nunca
dentro del pecho.
Un tiempo en el que las paredes internas
comienzan a agrietarse
para que vuelva a entrar la Luz
que un día dejaste fuera.
Muchas almas están sintiendo cansancio,
sensibilidad, nostalgia,
movimiento interior
o una extraña sensación de no encajar ya
en los lugares donde antes permanecían,
siendo una mudanza del alma.
Cuando la consciencia despierta,
todo disfraz empieza a apretar.
Las máscaras que un día fueron abrigo
hoy pesan como hierro sobre la piel.
Durante mucho tiempo
aprendimos a vestirnos de personajes
para cruzar inviernos emocionales:
fuimos fortaleza para no llorar,
sonrisa para no preocupar,
distancia para no volver a ser heridos,
silencio para no incomodar.
Y poco a poco olvidamos
que debajo de cada armadura
seguía latiendo un corazón vivo
esperando ser nombrado.
Pero llega un momento sagrado
en el que el alma
llama a la puerta con insistencia.
Ya no quiere seguir respirando
detrás del cristal.
Ya no acepta una vida pequeña
para no molestar al miedo.
Entonces comienzan los movimientos,
los finales,
las preguntas,
el deseo de verdad,
la necesidad de descanso,
el impulso de amar distinto
y de habitar espacios
donde la respiración sea más amplia.
Tal vez por eso ahora sientes
que ciertas conversaciones vacían,
que algunos lugares oscurecen
y que determinadas formas de vivir
ya no te representan.
No te estás perdiendo.
Te estás encontrando.
Este tránsito también viene a recordarnos
que el equilibrio
no es vivir siempre en la cima de la montaña.
A veces el alma florece hacia el cielo
y otras veces vuelve a la raíz
para beber profundidad.
Habrá días de sol abierto,
claridad y canto.
Y habrá noches fértiles
donde tocará recogerse,
llorar,
descansar
y abrazar lo que duele
con ternura.
Ninguna estación es error.
Todas forman el jardín.
Celebra cuando la marea suba
y te llene de fuerza.
Honra cuando baje
y deje al descubierto
lo que aún necesita amor.
Todo tiene sentido
cuando se mira
con los ojos del corazón.
Ha llegado la hora de aflojar la armadura,
de abrir ventanas internas
y de permitir que la vida
vuelva a tocarte bonito.
Ya has sobrevivido suficiente.
Ahora toca vivir.
Gracias




Jessica y Gorka 💜⚜️







