Hay momentos que terminaron hace mucho tiempo, pero siguen sucediendo dentro de nosotros.
La mente vuelve a ellos buscando cerrar lo que quedó abierto: una conversación, una explicación, unas palabras que nunca llegaron. Y cada vez que regresamos, volvemos a activar la rabia, la frustración, el dolor o el resentimiento.
Así creamos pantallas holográficas del pasado que proyectamos constantemente sobre nuestro presente, enganchándonos a ellas.
Porque mientras exista algo que necesitemos comprender, cambiar o recibir de aquel momento, una parte de nuestra energía seguirá unida a él.
Son hilos que nos mantienen conectados a personas, heridas y versiones de nosotros que ya no existen.
Por eso a veces sentimos que la vida avanza, pero nosotros seguimos en el mismo lugar.
Cerrar un ciclo es recoger esos hilos.
Dejar de alimentar la pantalla.
Liberar lo que todavía pesa.
No necesitas cambiar lo que ocurrió.
Necesitas dejar de vivir dentro de ello.
Porque cuando sueltas el pasado,
no pierdes una parte de ti.
Recuperas las partículas de tu alma
que se habían quedado allí.


No lo olvides, No te olvides
Jessica y Gorka 💜⚜️







