La unión de nuestros corazones será la fuerza que restaure a Gaia y devuelva el amor a la humanidad.
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El cuerpo físico está cansado. Y no porque haya hecho demasiado, sino porque también sostiene aquello que no le pertenece.
Vivimos un tiempo en el que los incendios, las guerras y el sufrimiento colectivo dejan una huella que va más allá de lo que vemos. Todo ello genera una impronta energética que muchas personas sienten en su interior, haciendo que las emociones estén más sensibles, la claridad disminuya y el cuerpo perciba un peso difícil de explicar.
A ello se suma que muchas noches no están siendo un descanso verdaderamente reparador. Muchas personas sienten que, aunque duerman, despiertan agotadas, con sensación de no haber recuperado la energía, acompañadas en ocasiones de mareos, presión en la cabeza o una mayor sensibilidad física y emocional.
Por eso, ahora más que nunca, necesitamos desarrollar nuestra capacidad de resiliencia y de reinvención.
No podemos permitir que el dolor nos paralice o nos divida.
Es tiempo de recordar que el corazón también genera una fuerza capaz de sostener la vida.
Pongamos amor allí donde nuestros ojos contemplan el sufrimiento. Preguntémonos cada día hacia dónde dirigimos nuestra energía, porque aquello que alimentamos es lo que crecerá.
Demos fuerza a quienes hoy la necesitan. Cuidémonos para poder cuidar. Y recordemos que la Tierra no entiende de fronteras, ideologías ni diferencias.
Quizá haya llegado el momento de construir una humanidad más unida, que tenga como única bandera el amor por la vida y la protección de la Tierra.
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Jessica y Gorka 💜⚜️
@veintiochoalmas







