Hay momentos en que el cuerpo parece no poder más, en que el cansancio se vuelve tan profundo que nada lo alivia. Pero no estás agotado… estás transformándote. Cada célula está respondiendo a un llamado antiguo, recordando su forma original de luz. En ti, la materia y el espíritu están aprendiendo a respirar juntos de nuevo.
Lo que percibes como agotamiento es el eco de la reunificación. Tus cuerpos físico, emocional, energético, están sincronizando su ritmo con una frecuencia más alta. El ADN se reordena, se abre, y en su danza sagrada reconstruye los puentes entre dimensiones que antes creías separadas. Por eso duele, por eso todo se siente tan intenso: estás atravesando la frontera entre lo humano y lo divino, entre lo conocido y lo que apenas empieza a despertar.
Las polaridades que te habitaron durante vidas enteras, el hacer y el sentir, la fuerza y la entrega, la sombra y la luz, están regresando a su centro, abrazándose dentro de ti. Nada lucha ya, todo se reconcilia. La unidad no llega desde fuera, florece en tu interior, cuando te permites dejar de resistir y simplemente amar lo que eres.
Este cansancio no es debilidad; es la señal de que el alma se expande más allá de los límites del cuerpo. Es la alquimia de lo humano volviendo a su origen sagrado. Permítete descansar sin culpa, detenerte sin miedo, porque en esa quietud el nuevo pulso se instala, y la energía encuentra su cauce.
Y justo ahora, cuando el cuerpo pide silencio y el alma pide encuentro, nos preparamos para el próximo Retiro de la Unidad, La Luz de Origen. No es una coincidencia, es la expresión visible de esta misma frecuencia que nos atraviesa. Un espacio donde la unión interior se hace experiencia, donde recordamos que nunca estuvimos separados.
Todo lo que duele se está transformando en comprensión.
Todo lo que pesa se está volviendo raíz.
Todo lo que eres atraviesa las corazas para poder emerger.
No lo olvides, No te olvides
Te vas a necesitar
Jessica y Gorka • 💜⚜️
#veintiochoalmas









